1. Signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos
(...) —y solo tres—, llamado así porque entre sus usos principales está el de
dejar en suspenso el discurso. Se escriben siempre pegados a la palabra o el
signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que
los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de
puntuación, no se deja espacio entre ambos. Si los puntos suspensivos cierran
el enunciado, la palabra siguiente debe escribirse con mayúscula inicial: El caso es que si lloviese... Mejor no
pensar en esa posibilidad; pero si no cierran el enunciado y este
continúa tras ellos, la palabra que sigue se inicia con minúscula: Estoy pensando que... aceptaré; en esta
ocasión debo arriesgarme.
2. Usos
a) Para indicar la existencia en el discurso de una pausa
transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspense: No sé si ir o si no ir... No sé qué hacer;
Te llaman del hospital... Espero que sean buenas noticias; Quería
preguntarte... No sé..., bueno..., que si quieres ir conmigo a la fiesta; Si yo
te contara...
b) Para señalar la interrupción voluntaria de un discurso
cuyo final se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor: A pesar de que prepararon cuidadosamente la
expedición, llevaron materiales de primera y guías muy experimentados... Bueno,
ya sabéis cómo acabó la cosa. Es especialmente frecuente este uso
cuando se reproduce un refrán o un fragmento literario de sobra conocido: Más vale pájaro en mano..., así que dámelo
ahora mismo; Y en mitad de la fiesta, se subió a una mesa y comenzó a recitar:
«Con diez cañones por banda...».
c) Para evitar repetir la cita completa del título largo de
una obra que debe volver a mencionarse: La obra Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos
tontos, de Rafael Alberti, está
llena de grandes aciertos. Los versos de Yo era un tonto... contienen algunos de los mejores hallazgos
expresivos del autor.
d) Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o
palabras malsonantes o inconvenientes: ¡Qué hijo de... está hecho! A veces se colocan tras la
letra inicial del término que se insinúa: Vete a la m... No te aguanto más.
e) Cuando, por cualquier otro motivo, se desea dejar el
enunciado incompleto y en suspenso: Fue
todo muy violento, estuvo muy desagradable... No quiero seguir hablando de
ello.
f) Sin valor de interrupción del discurso, sino con intención
enfática o expresiva, para alargar entonativamente un texto: Ser... o no ser... Esa es la cuestión.
g) Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el
mismo valor que la palabra etcétera o
su abreviatura: Puedes hacer lo
que quieras: leer, ver la televisión, oír música... Debe evitarse,
por redundante, la aparición conjunta de ambos elementos:
Puedes hacer lo que quieras: leer, ver la televisión, oír
música..., etc.
Puedes hacer lo que quieras: leer, ver la televisión, oír música,
etcétera...
h) Entre corchetes [...] (→ corchete, 2e) o entre paréntesis (...) (→ paréntesis, 2e), los puntos suspensivos indican la
supresión de una palabra o un fragmento en una cita textual: «Fui don
Quijote de la Mancha y soy agora [...] Alonso Quijano el Bueno» (Cervantes Quijote II
[Esp. 1615]).
Si se quiere dejar claro que la reproducción de una cita textual
no se hace desde el comienzo mismo del enunciado, es posible escribir puntos
suspensivos al inicio de la cita, sin paréntesis ni corchetes, dejando un
blanco de separación respecto de la palabra a la que preceden: Al final de
la obra, don Quijote pide «... un confesor que me confiese y un escribano que
haga mi testamento». Asimismo, cuando la reproducción de la cita queda
incompleta por su parte final, es posible escribir puntos suspensivos, sin
paréntesis ni corchetes y sin blanco de separación con respecto al texto que
antecede, para indicar que el enunciado continúa más allá de la última palabra
reproducida: Al final de la obra, don Quijote pide «... un confesor que me
confiese y un escribano que haga mi testamento...», evidenciando la cordura que
le asiste en sus últimos momentos.
3. Combinación con otros
signos
a) Si los puntos suspensivos
finalizan el enunciado, no debe añadirse a ellos el punto de cierre (se
escribirán solo tres puntos): Me encanta esta casa. Es hermoso despertarse
y ver el sol, los árboles, la luz en las ventanas... Creo que volveré el año
que viene; pero si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura,
se suma a ellos el punto que la cierra, de modo que se escribirán cuatro puntos
en total (→ abreviatura, 6d): Algunas abreviaturas con tilde
son pág., cód., admón.... ![]()
b) Tras los puntos
suspensivos sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el
punto y coma y los dos puntos, sin dejar entre ambos signos ningún espacio de
separación:
Cuando decidas los colores, las telas, el tipo de mobiliario...,
ven a verme y te haré el presupuesto.
Mañana traerán la mesa, las sillas, los cuadros...; entonces sí
parecerá una casa.
Pensándolo bien...: mejor que no se presente.
c) Los puntos suspensivos se
escriben delante de los signos de cierre de interrogación o de exclamación si
el enunciado interrogativo o exclamativo está incompleto: ¡Si te dije
que...! Es inútil, nunca haces caso a nadie; si está completo, los puntos
suspensivos se escriben detrás, sin espacio de separación: ¿Me habrá
traído los libros?... Seguro que sí. Pueden darse casos en que se junten
el punto de una abreviatura, los tres puntos suspensivos y el de los signos de
cierre de interrogación o de exclamación: —¿Viste a ese Sr....? —Sí, el
Sr. González estuvo aquí ayer.
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